La industria de Chile se caracteriza por un consumo de energía extremadamente elevado, ocasionado principalmente por el enorme sector de la minería, en el que la demanda habitualmente excede el suministro. Como resultado, el precio de la electricidad está creciendo y los nuevos proyectos están sufriendo retrasos debido a la escasez de energía actual. Con el objetivo de mitigar estos problemas, el gobierno ha introducido la Ley 20/25, por la cual el 20% de toda la electricidad producida debe proceder de fuentes de energía renovable. Consecuentemente, este clima favorable ha conducido a la instalación de las primeras centrales de energía fotovoltaica que han secundado a las instalaciones previas de parques eólicos.

Por lo general, las regiones septentrionales de Chile ofrecen la mayor irradiación solar del mundo y este hecho, junto con la alta demanda de electricidad, propicia las condiciones perfectas para la energía fotovoltaica.  No obstante, el acceso a la red a menudo se ve limitado y/o dificultado en su capacidad.

En términos generales, Chile es un mercado interesante pero limitado para las centrales de energía fotovoltaica. Debido a la falta de incentivos públicos directos, las centrales de energía solar deben (y pueden ser) ser viables simplemente empleando los precios spot del mercado eléctrico para operar en la denominada "paridad de red".

AustrianSolar consolidó su presencia local en Santiago en 2013 con un equipo de 5 expertos locales. Los primeros dos proyectos están en construcción. Un tercero está previsto para iniciar la construcción en el año 2018.